¿Puedo comer toda clase de frutas si tengo diabetes?

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Alimentación y diabetes son dos elementos que van muy ligados. Si tienes diabetes, ya sabes que es muy importante que controles tu enfermedad a través de la alimentación. Con tu equipo médico debes consensuar qué cuánto y cuándo comer. Comprobarás que tomar alimentos saludables te ayudará a sentirte mejor cada día, a bajar de peso si es necesario y a reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Las frutas son un alimento muy sano y variado que aporta vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes y agua al organismo. Por lo tanto, no deben faltar en la dieta de ninguna persona, y menos en la de las que tienen diabetes. Sin embargo,  si tienes esta enfermedad crónica, has de consumirlas de manera controlada, siguiendo las pautas nutricionales que te haya dado tu médico o educador.

Se ha extendido la falsa creencia de que las personas con diabetes pueden comer toda clase de frutas excepto uvas y plátanos, pero esto no es cierto. El plátano y las uvas, así como los higos, tienen más hidratos de carbono que otras frutas como las manzanas, las peras o las naranjas. Sin embargo, la clave está en la cantidad y no en el tipo de fruta. Las personas con diabetes pueden comer plátanos, uvas e higos, pero de forma moderada.

El azúcar de las frutas ya no se considera un problema, puesto que una dieta bien planteada y adaptada a cada persona, reparte los hidratos de carbono diarios dando cabida a muchas posibilidades. Además, contienen fructosa en lugar de glucosa. Este tipo de azúcar se metaboliza de manera diferente al que se obtiene de la mayoría de alimentos, por lo que no se acumula en la sangre con la misma  facilidad ni altera en exceso la glucemia de las personas con diabetes.

Extraído del boletín “Autocontrol es Vida número 39,” editado por Bayer Diabetes Care. Autora: Ana Serapio

La información facilitada por Ascensia Diabetes Care Spain SL es de tipo general. No está destinada a ser utilizada como recomendación médica, de diagnóstico o tratamiento, y no debe sustituir las recomendaciones de su profesional de la salud.